Prácticas de manejo y producción en sistemas familiares de cría caprina en las quebradas áridas de Jujuy y Salta

dc.creatorV.H. SUÁREZ
dc.creatorG.M. MARTÍNEZ
dc.creatorJ.D. NIEVAS
dc.creatorROGER. J. QUIROGA
dc.date2017
dc.date.accessioned2026-07-07T03:40:24Z
dc.descriptionUna encuesta transversal ad hoc se llevó a cabo en 40 unidades productivas familiares (UPF) de la Quebrada de Humahuaca y de la quebrada del Toro en las provincias de Jujuy y Salta respectivamente, con el objetivo de describir las prácticas productivas empleadas en sus majadas caprinas. La encuesta se realizó por conveniencia, seleccionando aquellas UPF que estaban dispuestas a recibir, en su predio, la visita de los encuestadores. Se recabaron datos del manejo, como prácticas en lo relativo a la alimentación, a la reproducción y a la salud de los caprinos. Para el análisis estadístico se utilizaron técnicas descriptivas, análisis de varianza y prueba de Tukey. Los productores encuestados eran propietarios de pequeñas superficies (promedio: 3,41±3,3 ha), criando mayormente sus animales sobre tierras fiscales, sin alambrados, ni límites fijos de las áreas de pastoreo. Las UPF tuvieron en promedio 124,5±102 caprinos (sin contar cabritos); el 79,7% eran cabras madres. Los biotipos predominantes fueron el Criollo, cruzas Anglo Nubian x Criollo y Saanen sobre Criollo. Las instalaciones de las UPF fueron precarias, ya que en su mayoría solo constaban de corrales de piedra y enramadas y, en menor medida, de alambre romboidal; sin embargo la disponibilidad de agua fue buena. El sistema de cría fue predominantemente extensivo con encierre nocturno y la alimentación de la majada se basó en el pastoreo de los cerros en verano-otoño y de cultivos, rastrojos o residuos de fin de otoño al verano. Un 96,2% de las UPF ordeña manualmente, a media leche y tiene una producción promedio por cabra estimada en 0,59±0,31 litros. El 91,7% de los productores destinan la mayor parte del queso a la venta informal y autoconsumo de excedentes. Un 68% de las UPF venden carne caprina, aunque el destino de esta es mayormente para consumo familiar. En el 36% de las UPF el servicio es de tipo estacionado, mientras que en el resto es continuo. La parición promedio se concentra en tres períodos: abril-junio (46%), julio-agosto (31,5%) y septiembre-octubre (13,7%) donde pare casi la totalidad de la majada y una segunda parición de algunas cabras (15,2%) entre noviembre-enero. El porcentaje de cabras paridas sobre servidas fue de 79,4±18% y el de cabritos señalados por cabra en servicio fue de 66,7±26 %. La mortalidad perinatal promedio fue de 16,5±11,5%. El manejo sin o con poca permanencia de pastoreo en los cerros favoreció (p<0,03) la producción de leche, como el número (p<0,09) de cabritos señalados sobre cabras en servicio en comparación con un mayor tiempo en los cerros. El estacionamiento del servicio también mejoró (p<0,004) la señalada y disminuyó (p<0,05) la mortalidad perinatal. En cuanto a prácticas sanitarias rutinarias de las UPF, el 61,5% inyectaba complejos minerales-vitamínicos, una (79%) o dos (19%) veces al año a toda la majada, generalmente durante la parición y en solo un 15,4% se vacunaba contra enfermedades clostridiales. El 92,3% de los productores despar
dc.formatapplication/pdf
dc.identifier0325-8718
dc.identifierhttps://www.redalyc.org/articulo.oa?id=86452401015
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/123456789/440420
dc.languagees
dc.publisherInstituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
dc.relationhttp://www.redalyc.org/revista.oa?id=864
dc.rightsRIA. Revista de Investigaciones Agropecuarias
dc.sourceRIA. Revista de Investigaciones Agropecuarias (Argentina) Num.2 Vol.43
dc.subjectAgrociencias
dc.titlePrácticas de manejo y producción en sistemas familiares de cría caprina en las quebradas áridas de Jujuy y Salta
dc.typeartículo científico

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